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Celos entre hermanos

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Los que tenemos hijos sabemos lo difícil que resulta en muchas ocasiones las relaciones de convivencia. Nos estamos refiriendo a los celos entre hermanos, y podemos definirlo como un estado ni objetivo, ni real caracterizado por una sensación de frustración cuando tu hijo piensa o cree que no es correspondido emocionalmente por las personas queridas o, a su parecer no de la misma manera que era antes.

Existe un amplio abanico de causas que hacen saltar las alarmas de los celos entre hermanos. Durante la infancia es normal la aparición de celos cuando llega el hermanito nuevo al mundo. Comienzan las manifestaciones, las llamadas de atención para centrar la atención de los padres, cierto desprecio hacia su hermanito.

El niño reclama a los padres que continúen prestándole la misma atención que se le daba en un principio. El niño necesita una adaptación y en muchas ocasiones se da de manera normal y gradual.

¿Que sucede cuando la respuesta es exagerada?

Por lo general los niños se terminan adaptando al cambio pero existen casos que se prolongan en el tiempo, llegando a límites muy desagradables y con una notable decadencia en las relaciones familiares. Llegado a este punto los padres se plantean pedir ayuda a un especialista en psicología infantil.

En primer lugar en todos los episodios de celos entre hermanos existe un gran malestar emocional y una terrible frustración que nuestro hijo está sintiendo y sufriendo. Esto es independiente de la causa que la provoque. La causa puede ser real y objetiva, o ser totalmente irreal, producto de la imaginación de nuestro hijo.

Hablando en términos generales digamos que la principal base en la que se asientan los temidos celos es en la envidia y resentimiento hacia la persona invasora. Desde ese momento el niño ve en su hermano recién llegado un rival, una competencia afectiva que puede llevar a los padres a desesperarse en numerosas ocasiones.
Los celos tienen una carga negativa terrible y pueden llevar al niño a presentar una baja autoestima, además esto puede en cierta manera afectar a su futuro, crear cuadros de ansiedad y miedos. Pero lo básico y fundamental es que los padres deben de saber actuar, tomar el lugar que le corresponde y saber lidiar con la situación. Deben armarse de paciencia si es que quieren ayudar a sus hijos de la mejor manera posible.

Celos-hermanos

Causas de los celos entre hermanos

¿Como son nuestros hijos?, muchos son los que atribuyen los celos a factores ambientales y evolutivos. Pero el temperamento de los niños es muy relevante para la aparición de la conducta celosa. Hay factores que vienen en los mismos genes.

La genética es una de las causas que aumentan la intensidad y perfila la personalidad celotípica. Escrito está en nuestros genes las características que nos definen, incluso psíquicas, pero no quiere decir por ello que no podamos remediar el hecho en cuestión que estamos tratando.

Niños con un temperamento sensible que son muy metódicos y rígidos tienen poca tolerancia a los cambios y poca capacidad para expresar sus sentimientos incluso cuando son mayores de cuatro años.
Lo que suele pasar es que se le presta más atención al hijo celoso y esto no sirve para que el niño comprenda que no debe competir con su hermano. Lo que tenemos que tener presente es que los celos son normales dentro del curso evolutivo del niño y sobre todo a edades tempranas después que nace el nuevo hermanito. Lo habitual es que con el tiempo vayan desapareciendo a medida que el niño se hace mayor.

Tenemos que plantearnos también como somos nosotros, el clima familiar donde viven nuestro niños. Los celos se superan muy bien en los hogares donde los padres son comunicativos y tienen igualdad de trato así como un afecto bien compartido. No existen comparaciones entre hermanos y destacan los valores de cada uno.
Cada niño es único y son como una esponja que adsorbe todo, sobre todo en los primeros momentos de aprendizaje. Niños que han sufrido traumas, aunque el ambiente después se haya tornado normal, tienen una mayor tendencia a requerir constante atención.

¿Que puedo hacer?
Podemos afirmar en general, que si nos movemos en los extremos no conseguiremos nada. Todos los extremos son negativos cuando hablamos de celos entre hermanos. Negativo será un ambiente afectivo en exceso, tolerarle todo y ceder siempre. Y lo opuesto, como es la poca interacción y el abandono.

Mantenerse en el centro de la balanza es la mejor opción, que nuestros hijos reciban afecto con justo equilibrio, comprendiendo que cada uno está provisto de sus propias particularidades.

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